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Cómo calmar a un gato estresado

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Los gatos pueden padecer estrés y ¡un gato estresado no es un gato feliz! Descubre las mejores formas de tranquilizar a tu gato con nuestra guía del gato tranquilo.
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dueña haciendo mimos a su gato

Los gatos son animales muy sensibles y pueden inquietarse por cosas pequeñas: un invitado en la casa, un ruido inesperado, un mueble que no está en el lugar de siempre... El estrés hace infelices a los gatos y eso a menudo se refleja en su comportamiento. Por consiguiente, tienden a retraerse, esconderse o mostrar conductas extrañas o destructivas mientras corren por todos lados, arañan muebles u orinan dentro de la casa. Nuestra guía está diseñada para ayudarte a identificar las causas del estrés de tu gato y mostrarte la forma de calmarlo.

¿Qué provoca estrés en un gato?

Notas que tu gato ha cambiado recientemente. Se ha vuelto retraído e inusualmente tranquilo y pasa mucho tiempo escondido en su cama. Quizá empezó a rascar muebles y a orinarse por toda la casa. ¡Esos malos hábitos que has querido erradicar desde hace tiempo!

Estos comportamientos son las señales clásicas de estrés en los gatos e indican que tu compañero no se siente muy bien. Antes de intentar ayudarlo, es importante que comprendas las causas de esta conducta. Los gatos son animales muy sensibles que no siempre reaccionan bien a los cambios de rutina. Es probable que haya un motivo evidente que explique el estrés de tu gato. Quizá te acabas de mudar de casa, estás haciendo trabajos de construcción o de jardinería, tu hogar cuenta con la presencia de una nueva mascota (¡o incluso de otra persona!) o un gato rival se mudó al vecindario. Si tomas en cuenta cualquier cambio que haya ocurrido, deberías poder detectar la fuente del estrés de tu gato, que es el primer paso para poder tranquilizarlo.

Si no hay motivo evidente que justifique el comportamiento de tu gato, podría estar enfermo. Los gatos son muy buenos para ocultar los signos de lesiones o enfermedades, y a veces su única forma de avisarte que algo anda mal es comportarse de manera inusual. El médico veterinario puede establecer un diagnóstico y recetar el tratamiento necesario para hacer que tu gato se sienta bien de nuevo.

¿Cómo puedo calmar a mi gato?

Cuando consideres las causas del estrés de tu gato, intenta determinar si es un problema recurrente o antiguo (¿un gato vecino lo está molestando?) o si se debe a un evento reciente (¿una visita a la clínica veterinaria?, ¿la llegada de invitados a la casa?). Esto te permitirá encontrar la mejor estrategia a seguir para calmar a tu gato.

¿Puedo eliminar la fuente del estrés?

Primero debes identificar cuál es la fuente que está causando estrés en tu gato, dependiendo de la situación, es posible que puedas eliminar por completo la fuente del estrés en la vida de tu gato. Por ejemplo, si otro gato llega a la casa a comerse la comida del tuyo, asegurarte de cerrar bien las ventanas y puertas para que no entre ningún intruso y evitar que el estrés, en caso de que esa fuera la fuente. 

Mantente al pendiente de tu gato

Si tu gato reacciona ante factores de estrés inevitables, como una visita al veterinario o el ruido de la pirotecnia, entonces queda fuera de tu alcance eliminar la fuente del estrés. Sin embargo, puedes ayudarle a calmarse si le demuestras que tú estás tranquilo. Si tu gato se oculta, no intentes forzarlo a que salga de su escondite. Siéntate de manera calmada y en silencio cerca de su escondite y espera a que se te acerque. Quizá tarde un poco, pero el entorno tranquilo que habrás creado le ayudará a relajarse.

Crea un entorno seguro

Si tu gato odia las visitas y en tu casa sueles recibirlas, puedes crear un “entorno seguro” al que tu gato pueda retirarse cuando lleguen invitados. Debe ser una habitación tranquila, y no el pasillo que da al baño, en donde tu gato pueda estar a solas y calmarse. Pon la caja de arena de tu gato en el lugar seguro que le preparaste, y coloca ahí también sus juguetes, un poste para rascar, su comida y su agua; todo lo que necesita para pasar una noche tranquila.

Contar con un refugio seguro puede ayudarle a evitar las fuentes de estrés. Sabrá que puede retirarse a un lugar tranquilo y acogedor si se siente ansioso. Un lugar seguro también puede ser útil si tienes una nueva mascota en casa, pues así podrás ofrecerle a tu gato “su propio espacio” mientras se adapta al nuevo integrante del hogar.

Ayuda a tu gato a resistir mejor el estrés

Si no puedes eliminar la fuente de estrés (si es el gato acosador del vecindario, por ejemplo), puedes tomar medidas adecuadas para que tu gato resista mejor el estrés. Comienza por hacer algunos cambios simples en tu casa. ¡A los gatos les encanta posarse en sitios altos para observar su reino! Esta posición les da una cierta sensación de seguridad y control. Poder crear un nido confortable y alto en tu casa, en un mueble o sobre las repisas, por ejemplo, de verdad podrá ayudarle a tu gato a relajarse. De manera similar, puedes hacer que tu gato se sienta mejor si le ayudas a marcar la casa con su olor. Los gatos dejan marcas de olor mediante las glándulas que tienen en sus mejillas; puedes ayudarle a tu gato a esparcir su olor pasando suavemente un paño limpio por sus mejillas y luego frotando el paño en distintos sitios de la casa. También puedes comprar difusores de feromonas que sirven para generar un entorno tranquilo de la misma forma.

Cuando tu gato sea capaz de resistir mejor el estrés, podrás estimularlo más. Esta solución no le servirá si ya está estresado, pero interactuar con él en los periodos más tranquilos puede ser benéfico a largo plazo. Los juguetes y los juegos con alimento también pueden fomentar el bienestar de tu gato y aumentar su resistencia al estrés.

¡Mantén una actitud positiva!

Cuando intentes calmar a tu gato, no olvides que debes abstenerte de castigarlo. Incluso si muestra un comportamiento destructor y orina en la casa o rasca los muebles, regañarlo solo aumentará el estrés y podría agravar el problema. ¡Además, tu gato puede terminar odiándote! Demostrarle amabilidad y paciencia ayudará a tu gato a estar tranquilo y feliz.

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